Pekín ha hecho un llamado público a Washington para formar un frente común que contenga el resurgimiento del militarismo en Japón, señalando que podrían implementarse más sanciones a la industria de defensa japonesa.
El llamado fue formulado por Liu Pengyu, portavoz de la Embajada china en Washington, a través de un artículo en la revista Executive Intelligence Review. En él, Liu argumentó que "prevenir que el militarismo vuelva a dañar al mundo está en el interés común de nuestros dos países". El diplomático instó a ambas potencias a "superar las diferencias, cooperar mutuamente y estar a la altura de nuestras obligaciones como grandes países".
Para lograrlo, propuso una agenda conjunta: "Salvaguardar resueltamente los resultados de la Segunda Guerra Mundial, defender la equidad y la justicia internacionales, sostener el orden internacional de la posguerra y frustrar cualquier complot para reavivar el espectro del militarismo". El objetivo final, citando la Carta de la ONU, sería hacer realidad la promesa de "preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra".
Creciente tensión entre China y Japón
Las tensiones entre China y Japón se agudizaron en noviembre, luego de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmara que Tokio respondería con medidas si Pekín despliega fuerzas militares en Taiwán. Esto originó una serie de críticas y advertencias por parte del gigante asiático, como la posibilidad de imponer sanciones, suspender relaciones económicas, diplomáticas y militares, o restringir el comercio, mientras Takaichi se mantiene firme en sus comentarios.
"Instamos a Japón a reflexionar profundamente sobre sus crímenes pasados, a detener de inmediato sus provocaciones y excesos, y a evitar jugar con fuego en la cuestión de Taiwán", declaró el Ministerio de Exteriores de China. "Si Japón se atreve a intervenir militarmente en la situación del estrecho de Taiwán, constituirá un acto de agresión y China contraatacará con contundencia", advirtió.
Taiwán se autogobierna con una administración propia desde 1949, mientras que China la considera como parte irrenunciable de su territorio y la mayoría de los países, incluida Rusia, reconocen la isla como parte integral de la República Popular China.
La preocupante deriva militarista de Japón
En su artículo, Liu Pengyu alertó sobre la peligrosa deriva militarista de Japón. Denunció que, pese a sus compromisos posbélicos, el país ha vacilado su constitución pacifista usando el pretexto de "amenazas externas". Ejemplos de ello son el levantamiento de la prohibición de la autodefensa colectiva y el despliegue de misiles cerca de Taiwán.
Esta transformación se refleja en datos concretos: un presupuesto de defensa récord (por encima del 2 % del PIB) y un auge del 40 % en ventas de armamento en 2024. La alarma llega al máximo con intentos de revisar los principios no nucleares, donde altos cargos han abogado por que Japón posea armas atómicas.
Liu advirtió que este "neomilitarismo" japonés, liderado por "maestros del disfraz" con un histórico de agresión por sorpresa, representa ya "una amenaza inminente para la paz global", ante la cual la comunidad internacional debe permanecer vigilante, subrayó.



