En México ha surgido una nueva generación de narcotraficantes que se diferencian de sus antecesores porque no nacieron pobres, estudiaron en universidades y les gusta exhibirse.
Así lo revela una investigación del diario El Universal que analizó el perfil de personajes que ya nada tienen que ver con capos como Amado Carrillo Fuentes, alias 'El Señor de los Cielos', Rafael Caro Quintero, Joaquín 'El Chapo' Guzmán, Ismael 'El Mayo' Zambada o Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', entre otros.
El común denominador de ellos era que habían nacido en pueblos y familias pobres, en algunos casos eran campesinos y apenas si sabían leer y escribir, además de que la mayoría de ellos trataban de pasar desapercibidos para no llamar la atención de las autoridades. Así, lograron fundar emporios criminales.
Los nuevos capos, en cambio, son hijos, hijastros o sobrinos de jefes narco y ya nacieron envueltos en la opulencia debido a las multimillonarias ganancias del tráfico de drogas y otros delitos. Además, algunos fueron enviados a escuelas privadas desde su infancia, hablan otros idiomas y estudiaron carreras universitarias con el fin de que después 'profesionalizaran' el negocio familiar.
Liderazgos breves
Por eso, en esta nueva generación hay abogados que auxilian en los procesos judiciales en contra de los narcos, contadores que lavan dinero y químicos que mejoran la producción de drogas de diseño. A ellos se suman administradores de empresas. Aunque sus nombres por ahora no son famosos, se prevé que en los próximos años tomarán las riendas de los cárteles.
Otra de las diferencias explicadas por los especialistas en seguridad pública Víctor Hernández, David Saucedo, Víctor Sánchez y Erubiel Tirado es que ahora los liderazgos en las organizaciones criminales son breves y a lo sumo pueden durar 10 años debido a la constante presión de las autoridades, en tanto que antes se alargaban por décadas.
La 'estética narco' representa otro factor novedoso, ya que los nuevos narcos no se ocultan, usan redes sociales, pagan para que les escriban 'narcocorridos' que hablen de ellos y presumen de su riqueza porque el anonimato dejó de ser un valor para su seguridad.


