Un miembro de la Marina estadounidense fue detenido y acusado de robar armamento de la base militar Camp Pendleton, en California, con el objetivo de revenderlo. Se trata del cabo Andrew Paul Amarillas, quien estuvo destinado en esa instalación y actualmente se encuentra bajo custodia federal, según documentos judiciales que detallan el presunto desvío de armas hacia el estado de Arizona, recoge Los Angeles Times.
De acuerdo con la acusación, Amarillas utilizó su puesto como especialista en municiones en la Escuela de Infantería Oeste para sustraer material militar entre febrero de 2022 y noviembre de 2025. Entre los artículos robados se incluye al menos un sistema de misiles Javelin, además de municiones y otros equipos, que posteriormente habrían sido transportados y vendidos a una red de cómplices.
Armas restringidas al ámbito militar
Las autoridades señalaron que los materiales sustraídos son altamente peligrosos y están estrictamente controlados, lo que supone un riesgo para civiles y fuerzas de seguridad. "El objetivo de la conspiración era robar bienes y municiones del Ejército estadounidense y venderlos a terceros para obtener dinero", indica la denuncia presentada ante un tribunal federal en Arizona.
Los documentos judiciales también incluyen mensajes de texto atribuidos al acusado. "Acabo de [conseguir] algunas javs [Javelins] y otras cosas", escribió en agosto, según la acusación. "Tengo dos lanzadores que creo que te gustarán, si quieres echarles un vistazo mañana", agregó en otro mensaje, acompañado de imágenes del material, entre ellas un sistema de misiles cuyo número de serie coincidía con uno retirado de la base.
Los sistemas Javelin, fabricados por Lockheed Martin y RTX Corp., son armas antitanque portátiles cuyo uso está restringido al ámbito militar. La investigación también abarca la sustracción de munición de alto rendimiento, cuya comercialización está limitada al Gobierno estadounidense.


