El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, lanzó duras críticas contra el papa León XIV tras sus declaraciones sobre el uso de la fuerza y le advirtió que debe ser más cuidadoso al opinar sobre teología.
Vance cuestionó inicialmente la afirmación del pontífice de que "Dios nunca está del lado de quienes empuñan la espada", bajo la premisa de que existe "una tradición de más de mil años de la teoría de la guerra justa"; esto en referencia a que, según él, el papa no tomaba en cuenta conflictos como la Segunda Guerra Mundial.
"¿Estaba Dios del lado de los estadounidenses que liberaron a Francia de los nazis? ¿Estaba Dios del lado de los estadounidenses que liberaron los campos del Holocausto y a esas personas inocentes, a quienes sobrevivieron al Holocausto? Sin duda, creo que la respuesta es sí", afirmó Vance durante un evento en la Universidad de Georgia.
El vicepresidente sostuvo que, aunque puede haber desacuerdos sobre si un conflicto es legítimo, es fundamental que las figuras públicas midan sus palabras. "De la misma manera que es importante que el vicepresidente de EE.UU. sea cuidadoso cuando habla de asuntos de política pública, creo que es muy, muy importante que el papa sea cuidadoso cuando habla de asuntos de teología", recalcó.
Asimismo, Vance insistió en la necesidad de que los pronunciamientos religiosos estén fundamentados. "Si va a opinar sobre asuntos de teología, tiene que tener cuidado. Tiene que asegurarse de que esté anclado en la verdad", declaró, y agregó que este estándar debería aplicarse a todo el clero, "ya sean católicos o protestantes".
La Casa Blanca contra el Vaticano
Las relaciones entre la Casa Blanca y la Santa Sede atraviesan uno de sus momentos más difíciles en medio de arremetidas directas del presidente Donald Trump contra el papa, nacido en EE.UU., después de que este expresara su preocupación por los conflictos internacionales y por las políticas migratorias en un tono interpretado como crítico hacia Washington.
El mandatario estadounidense cuestionó la autoridad del líder de la Iglesia católica y su postura en temas de seguridad: calificó a León XIV de "débil ante el crimen", de "terrible en política exterior" y lo acusó de alinearse con sectores de izquierda. Trump incluso sugirió que la elección del pontífice estuvo vinculada a su propia presidencia.
Por su parte, el papa León XIV evitó profundizar el conflicto, aunque reafirmó su postura en favor de la paz. "Seguiré manifestándome enérgicamente contra la guerra", expresó, al insistir en la necesidad de promover el diálogo y las soluciones multilaterales. Señaló además que no quiere entrar en una discusión con el inquilino de la Casa Blanca y añadió que no cree "que el mensaje del Evangelio deba ser malinterpretado como lo están haciendo algunas personas".
En la reacción internacional, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, condenó los "insultos" de Trump al papa y los calificó de "inaceptables". También defendieron al pontífice el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, quien afirmó que el sumo pontífice "siembra la paz", y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que consideró "correcto y normal" que el papa "pida la paz y condene toda forma de guerra".
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