Un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Sídney (Australia) descubrió que modificar la alimentación, incluso durante un periodo corto, podría reducir la edad biológica, especialmente en personas mayores. Es decir, el organismo podría funcionar de manera más juvenil aunque la edad cronológica siga avanzando.
En el marco del estudio, publicado en la revista Aging Cell, los investigadores analizaron a personas de entre 65 y 75 años que siguieron distintos planes de alimentación durante solo cuatro semanas. El objetivo era medir si esos cambios podían influir en la llamada edad biológica, un indicador que refleja el estado de salud de las células y el funcionamiento general del organismo, a diferencia de la edad cronológica, que solo cuenta los años vividos.
Los resultados fueron llamativos: quienes ajustaron su dieta —ya fuera reduciendo el consumo de grasa o reemplazando parte de la proteína animal por proteína vegetal— mostraron señales de una menor edad biológica. El efecto fue especialmente visible en el grupo que siguió una dieta omnívora con más carbohidratos y menos grasa.
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores advierten que se trata de una evidencia preliminar y que aún hace falta más investigación. Ahora buscan determinar si estos beneficios se mantienen a largo plazo, si realmente ayudan a reducir el riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento y si pueden observarse también en personas de otras edades.
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