En medio del triunfo del partido opositor Alternativa para Alemania (AfD) en unas importantes elecciones regionales, su líder Alice Weidel declaró este domingo que espera comicios federales anticipados.
"Preveo elecciones federales anticipadas y que el actual canciller [Friedrich Merz] sea reemplazado pronto, antes de Navidad", afirmó a los medios.
Asimismo, aseguró que su partido participará en las elecciones federales en el Bundestag (Parlamento alemán). "Los alemanes simplemente están hartos de que la política se haga en contra de los intereses de Alemania. Nos presentamos, sin lugar a dudas, para defender los intereses de nuestro país, ni los de Ucrania ni los de ningún otro país", subrayó. La política también responsabilizó a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Angela Merkel y Merz de "esta catástrofe".
En ese contexto, Weidel prometió —si la AfD recibe el mandato para gobernar a nivel nacional— recortar "todos los gastos innecesarios", controlar las fronteras, deportar "a todos los que deban abandonar el país, a todos los delincuentes", cerrar las fronteras e implementar "políticas sensatas" para el país europeo.
"Un resultado histórico"
Sus declaraciones se produjeron en medio de la victoria de la AfD en las elecciones en el estado de Sajonia-Anhalt, que fueron solo el punto de partida de una intensa campaña electoral que continuará con comicios en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental el 20 de septiembre.
Así, la AfD logró un resultado récord de más del 43 %. "Este es un resultado histórico", declaró Weidel.
"Estamos arrasando aquí, vamos a arrasar en toda Alemania Oriental, y también a nivel federal", subrayó, añadiendo que, según sus estimaciones, la AfD debería alcanzar el 40 % a nivel nacional. "Y lo lograremos en muy poco tiempo, porque cada vez más personas confían en nosotros, porque quieren un cambio político y porque, sencillamente, ya no quieren que les tomen el pelo", manifestó, enfatizando que "la CDU seguirá perdiendo terreno".
Los resultados podrían marcar una tendencia con importantes consecuencias tanto para la coalición gobernante como para el canciller Merz.



